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20
10. 2018

Empieza la cuenta atrás: ¿El fin del mundo en solo 100 años?

Ecología
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La ciencia no acostumbra a jugar a las adivinanzas, pero sí es aficionada a los pronósticos, sobre todo cuando hay factores más que de sobra para temerse lo peor.

La ciencia no acostumbra a jugar a las adivinanzas, pero sí es aficionada a los pronósticos, sobre todo cuando hay factores más que de sobra para temerse lo peor.

 

 

Sin margen de error, con unas conclusiones que aterran, son ya más de uno, y más de dos y de tres los estudios apocalípticos firmados por prestigiosos científicos que nos hablan de un fin del mundo inminente.

Inminente, eso sí, desde un punto de vista histórico, si bien para el reloj humano tendríamos que hablar de décadas, quizá siglos, pero no más. Y es que, sin dejar lugar a las dudas, los expertos anuncian un mañana desolador, un mundo que no será ya nuestro mundo. Ni mejor ni peor, simplemente otro, inhabitable para el ser humano y para la gran mayor parte de las especies.

¿Los culpables? Las causas que nos llevan al desastre no existirían si el ser humano no hubiera poblado el planeta. Su huella indeleble está siendo cada vez más profunda, destruyendo el mundo, su morada, al fin y al cabo. Nuestra casa, el único hogar que tenemos.

¿Pero, cuándo llegará el final? Como decía una canción de Siniestro Total, ese ir “juntos de la mano hacia la extinción” es un recorrido corto pero progresivo, en el que cada paso nos conduce hacia un escenario más y más hostil.

Colapso en el 2100

Las apuestas son numerosas. A lo largo de la historia, no han faltado los pronósticos de un fin del mundo en fechas concretas, pero no todas aludían a los factores en los que ahora inciden y coinciden tantos estudios: la superpoblación, la explotación de recursos y la contaminación.

Hay estudios anteriores que, en efecto, ya iban en la línea del actual boom de investigaciones que nos hablan de un fin del mundo para pasado mañana. Una de ellas es la que ha rescatado el ingeniero y escritor estadounidense David Auerbach, ideada por el microbiólogo australiano Frank Fenner en 2010.

Entonces, Fenner sostuvo que el planeta colapsaría en el año 2100 a consecuencia del exceso de población, la devastación de recursos y el cambio climático. ¿Acertó? Al margen de ello, de lo que no cabe duda es de que fue uno de los pioneros, y que ahora son multitud los estudios que concluyen lo mismo, o parecido. Sobre su nivel de acierto, dejemos que responda Auerbach: “La predicción de Fenner no es una apuesta segura, pero también es cierto que no hay manera de que la reducción de emisiones sea suficiente para salvarnos de la tendencia hacia nuestra condena”.

El escritor cree que frenar las emisiones “es sólo la mitad de la historia”. Lo más complicado vendrá luego, y requerirá superar un gran desafío: conseguir una sociedad neutra en carbono creando y utilizando unas tecnologías capaces de revertir el apocalipsis climático que ya ha comenzado.

La sexta oleada de extinción masiva

Auerbach se refiere a un fin del mundo en forma de una sexta oledada de extinción masiva de especies, una expresión de moda, que acapara los titulares de un sinnúmero de noticias que se hacen eco de otras tantas investigaciones.

La ciencia no acostumbra a jugar a las adivinanzas, pero sí es aficionada a los pronósticos, sobre todo cuando hay factores más que de sobra para temerse lo peor. Sin margen de error, con unas conclusiones que aterran, son ya más de uno, y más de dos y de tres los estudios apocalípticos firmados por prestigiosos científicos que nos hablan de un fin del mundo inminente.Inminente, eso sí, desde un punto de vista histórico, si bien para el reloj humano tendríamos que hablar de décadas, quizá siglos, pero no más. Y es que, sin dejar lugar a las dudas, los expertos anuncian un mañana desolador, un mundo que no será ya nuestro mundo. Ni mejor ni peor, simplemente otro, inhabitable para el ser humano y para la gran mayor parte de las especies.

¿Los culpables? Las causas que nos llevan al desastre no existirían si el ser humano no hubiera poblado el planeta. Su huella indeleble está siendo cada vez más profunda, destruyendo el mundo, su morada, al fin y al cabo. Nuestra casa, el único hogar que tenemos.¿Pero, cuándo llegará ese acabose? Como decía una canción de Siniestro Total, ese ir “juntos de la mano hacia la extinción” es un recorrido corto pero progresivo, en el que cada paso nos conduce hacia un escenario más y más hostil…

Colapso en el 2100

Las apuestas son numerosas. A lo largo de la historia, no han faltado los pronósticos de un fin del mundo en fechas concretas, pero no todas aludían a los factores en los que ahora inciden y coinciden tantos estudios: la superpoblación, la explotación de recursos y la contaminación.Empieza la cuenta atrás: ¿El fin del mundo en solo 100 años?
Hay estudios anteriores que, en efecto, ya iban en la línea del actual boom de investigaciones que nos hablan de un fin del mundo para pasado mañana. Una de ellas es la que ha rescatado el ingeniero y escritor estadounidense David Auerbach, ideada por el microbiólogo australiano Frank Fenner en 2010.Entonces, Fenner sostuvo que el planeta colapsaría en el año 2100 a consecuencia del exceso de población, la devastación de recursos y el cambio climático. ¿Acertó? Al margen de ello, de lo que no cabe duda es de que fue uno de los pioneros, y que ahora son multitud los estudios que concluyen lo mismo, o parecido. Sobre su nivel de acierto, dejemos que responda Auerbach:“La predicción de Fenner no es una apuesta segura, pero también es cierto que no hay manera de que la reducción de emisiones sea suficiente para salvarnos de la tendencia hacia nuestra condena”.El escritor cree que frenar las emisiones “es sólo la mitad de la historia”. Lo más complicado vendrá luego, y requerirá superar un gran desafío: conseguir una sociedad neutra en carbono creando y utilizando unas tecnologías capaces de revertir el apocalipsis climático que ya ha comenzado.

La sexta oleada de extinción masiva

Auerbach se refiere a un fin del mundo en forma de una sexta oledada de extinción masiva de especies, una expresión de moda, que acapara los titulares de un sinnúmero de noticias que se hacen eco de otras tantas investigaciones.
Empieza la cuenta atrás: ¿El fin del mundo en solo 100 años?
Eso sí, justo es decir que también se abre una ventanita a la esperanza. Estar en los comienzos de la sexta oleada de extinción también significa que todavía hay marcha atrás.Las cifras hacen temblar, pero todavía podemos reaccionar. Si bien el fantasma de la extinción se cierne sobre casi la mitad de las especies anfibias y más de un 25 por ciento de las de la mamíferos, por poner un ejemplo, darle la vuelta a la tortilla todavía es posible y depende única y exclusivamente de nosotros.Asustan incluso las estimaciones más conservadoras, según las cuales las especies de nuestro planeta están desapareciendo unas cien veces más rápido de lo habitual en un periodo entre extinciones masivas.“En todo el mundo hay ejemplos de especies que son básicamente, muertos vivientes”, señala el profesor del Stanford Wood Institute for the Environement, Paul Ehrlich. Una de ellas podemos ser nosotros. Según Gerardo Ceballos, profesor de la Univeridad Autónoma de México, “si dejamos que esta situación continúe, la vida podría tardar muchos millones de años en recuperarse y nuestra especie podría desaparecer pronto”.¿Un meteorito, una contaminación asesina, falta de recursos básicos? Cualquier cosa puede pasar, pero de lo que no hay duda es de que si seguimos así tendremos que ir pensando en explorar otros mundos y preparar las maletas.