mar. Jul 16th, 2019

Desarrollo sustentable en la Patagonia.

Un viaje al motor de la fuerza del viento

Cómo es el parque eólico que genera energía para fabricar 40 camionetas en una hora

En el parque Manantiales Behr de Comodoro Rivadavia el rendimiento que se le puede sacar al viento tiene picos del 71%, cuando el promedio mundial es del 25%. Que empresas utilizan esa energía y cuáles son sus beneficios.

Las palas de los molinos, enormes, van girando, casi en silencio, impulsadas por el viento. Desde el piso no se escucha nada. Los aerogeneradores captan ese movimiento y lo transforman en electricidad, a través del uso de una tecnología especial. Ya no es un fuente de energía puramente romántica: en un día de buen viento, cada 5 vueltas de un parque de 30 aerogeneradores se produce la energía suficiente para fabricar una pick up.

E​l proceso toma alrededor de 90 segundos. Es decir que, en tres minutos, se genera electricidad de fuentes eólicas suficiente para fabricar dos picks ups. En una hora, son 40 vehículos  En dos horas y media, lo que dura una película de superhéroes como «Los Vengadores», ya hay energía para 100 coches.

La escena no es de Holanda, Alemania o algún país escandinavo, todos caracterizados por su preocupación medio-ambiental.  En Chubut, cerca de Comodoro Rivadavia, se puede constatar que la energía renovable ya es una realidad. Las empresas la abrazan, tanto por los costos como por su reputación.

Según el Gobierno, hay más de 200 contratos firmados con empresas que destinarán US$ 7.297 millones a la generación eléctrica en base a viento, sol u otras fuentes renovables. El presidente Mauricio Macri se ufana de haber desarrollado esta industria.

Sin embargo, también hay objeciones al tratamiento oficial que recibe esta clase de energía. Por ejemplo, los generadores de «renovables» tienen prioridad a la hora de cobrar por su suministro, y lo hacen antes que los tradicionales, que usan usinas térmicas alimentadas por gas. Hay un fondo específico, del Tesoro Nacional, que asigna US$ 700 millones para cumplir ese mandato.

Sebastián Kind es subsecretario de Energías Renovables y Eficiencia Energética. Encabezó los programas Renovar para atraer inversiones. «Hay 206 contratos. Sobre ese total, 141 están en marcha. Hay 43 que ya están en operación comercial, de largo plazo. Quedan 98 en construcción: 67 de ellos tienen fecha de entrada al sistema antes de fin de año», puntualiza.

Muchas grandes corporaciones tienen la recomendación -u obligación, según al caso- de avanzar con su producción a través de energías renovables. Toyota, Coca-Cola y Quilmes son algunas de las marcas que se volcaron a trabajar usando generación «eólica» en el país. Además de potenciales ahorros de costos, se trata de una decisión que es simpática para las usinas de marketing.

Para incentivar la inversión en el sector, el Poder Ejecutivo ofreció contratos por 20 años. De esa forma, consideran que existe el tiempo suficiente para que las empresas que compran aerogeneradores o paneles solares puedan recuperar los desembolsos. La danesa Vestas -un gigante de la fabricación de estos equipos- considera a la Argentina uno de sus tres mercados más relevantes a nivel global, otro indicador del desarrollo reciente.

Kind detalla que, tras las últimas licitaciones, el megavatio/hora -la unidad de referencia del sector- de electricidad renovable se paga a un promedio de US$ 50. Ese indicador está por debajo del promedio de Cammesa -la administradora mayorista del sistema eléctrico- que lo ubica en torno a los US$ 70. «En 2015, antes de esta gestión, se firmaban contratos a US$ 350 (por mWh) y hasta se llegó a casos de US$ 600. Ahora hablamos de US$ 50/60», establece Kind.

Los generadores entregan electricidad a Cammesa, que la va despachando a las distribuidoras. El pago se hace a 42 días. Pero Cammesa a veces se demora. El resto del sistema debe convivir con eso, pero los generadores de energías renovables se salvan. Hay un fondo de garantía (Foder) que les va pagando aunque Cammesa no gire los fondos para cubrirlos de eventuales retrasos. Cuenta con US$700 millones provistos por el Tesoro de la Nación.

De todas formas, ni ese gancho para los inversores salvó a este rubro de los efectos de la devaluación de 2018. El ritmo del financiamiento de proyectos, que avanzó con celeridad en 2016 y 2017, empezó a resentirse desde mayo del año pasado. Hay decenas de proyectos que esperan dinero para poder avanzar. «Son algunos de los proyectos que se estaban cerrando de la ronda 2», esgrime el funcionario.

«Las energías renovables son un producto distinto, por eso requieren un tratamiento diferente. No se recuperan en cuatro años, como otras inversiones. Como no tienen el gasto de los combustibles, lo que demandan es inversiones de capital muy fuertes al inicio», promueve Kind.

Según datos de YPF, el factor «de capacidad» -el «rendimiento» que se le puede sacar al viento- de la potencia instalada en Chubut es altísimo. En el promedio mundial es un 25%. En Manantiales Behr llega al 62%, con picos del 71%. Quizás por eso la gobernación provincial analizó la idea de imponer un gravamen al «viento», que luego desechó. En ese campo se genera electricidad suficiente para cubrir toda la demanda de Comodoro Rivadavia. Sin embargo, salvo excepciones como las del apagón del 16 de junio, este parque apunta a proveer electricidad a clientes privados.

Fuente: Clarín

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